lunes, 2 de septiembre de 2013

Día 91: Oda a mi vieja Bicicleta

Mi velocípedo andar
en el calor rafaelino,
cuando sonaban los trinos
de las bocinas pasar.

Cuantas veces te he parado
Al salirse tu cadena,
Eras mi brava compañera
No me querías frenar.

Una vez te dejé afuera
al salir de un telecentro,
No te puse ni candado
y no te quisieron llevar.

Ni hablar cuando llovía
y me embarrabas la cola,
pantalones granizados
modelando con tu moda.

Tus llantas tan emparchadas,
Un pedal desordenado,
un asiento revelado
que se quería escapar

Con tus cambios ilusorios
funcionando con firmeza,
con un cuadro despintado,
y bien roja tu entereza.

Fuiste un regalo heredado
de la familia de antaño,
se de tus grandes proezas,
y que avanzaron tus años.

Hoy te encuentro retirada
jubilada de tus idas
que bueno verte de nuevo,
cuanto alegraste mis días!
















Junto a mi vieja bicicleta roja, en Rafaela, Santa Fe.

AprilSun.

viernes, 30 de agosto de 2013

Día 90: Antes de ojos

Hay una publicidad que una vez vi por ahí, cuando la tele todavía no había decidido jubilarse, y aún funcionaba, que decía algo así como "llamemos a las cosas por su nombre...".

Cuando todavía no existía el síndrome "facebookiano" de etiquetar a todo lo que tiene 2 ojos y una boca, las cosas eran un tanto diferentes.
Me auto-corrijo (si, así de jodida soy), las cosas no eran un tanto diferentes, las cosas aún lo son.
Solo basta ponerse el prisma que sale de las pompis de las botellas, y las cosas cambian un poco el sentido.

Quien no se ha probado alguna vez los lentes de otra persona solo para ver como se veía?
"Ay, me marea, todo me da vueltas", siempre digo, y me los saco.

Pero esta vez no, esta vez se me ponen los lentes de pompis de botella, y salimos a mirar el mundo por un prisma diferente. Si ven que todo les da vueltas, es señal de que vamos bien.

Un plato bien puede funcionar como plato, o bien, como llamador de perros.
O acaso nunca tuvieron un perro que al limpiar el plato haciendo ruido con el tenedor, viniera a nuestro encuentro meneando la cola, esperando por un bocado?
Cuando era chica teníamos 3 perros: el "Colita", el "Toby" y el "Cual".
Claaaaaaaro, todo debía tener artículo. El perro no se podía llamar "Colita", se debía llamar "el" "colita", digno de una buena santafesina. Y nunca falta el nombre que le ponemos a los perros solo para que nos pregunten:
- "Como se llama?",
- "Cual"
- "el perro! Como se llama!?"
- "CUAL!"
Como me divertía poniéndole esos nombres a los perros. Claro está decir que, de tantas veces que decía su nombre al perro lo tenía pegado al lado, esperando que lo haya llamado por alguna otra razón que no sea la de haber encontrado otra víctima para mis juegos. El esperaba la comida que raspaba del plato.
Pero no nos vayamos por las ramas.
O sí.
Colguémonos a una rama...una rama digamos...de un árbol de paraíso.
De repente la rama cede, y caemos al piso con un manojo de hojas, como un ramo hecho de las flores mas bellas del paraíso.
Ahh, las ramas del árbol del paraíso, bien podían adornar un frondoso árbol, o bien, convertirse en un espanta mosquitos. Y cuando sos pequeña, los cabitos de las flores también pueden servir para hacerse collares, con solo un poco del hilo de coser de la abuela.

Mi abuela...
Ella si que sabe como hacer para convertir un bolso de mano, en un piedra maciza.
Solo denle 5 minutos, y la posibilidad de que pueda morir de inanición en 8 horas de viaje de vuelta a casa si no como algo, y ella convertirá mi mochila en un cúmulo de provisiones de "por si me agarra hambre" en el viaje.
Un bolso no es un bolso en manos de mi abuela, es mas bien un gran tesoro escondido del que podés sacar cualquier cosa, y sobretodo, porque las cosas mas importantes quedan abajo, y debo pasar por las galletas, masitas dulces, panes, pastelitos, y demás exquisites del "por si acaso te pica el hambre".
Esto me hizo acordar a que mis empanaditas de pollo ya están listas en el horno, así que, ya que pica el hambre, voy a sacarme la picazón!

Quizá nada realmente tenga un nombre, solo son prismas de lentes de pompis de botella para ver las cosas.
Uselas, se están poniendo de moda.

AprilSun.




martes, 16 de octubre de 2012

Día 89: Se atormenta una vecina


Esta es la historia de la inevitable odisea de un día de lluvia.
Eso, que es música para nuestros oídos, si estamos acurrucaditos, tapados hasta la oreja, bajo una frazada en pleno invierno.
Pero que es un taladro en plena construcción, si nos encuentra bajo ella.

A veces parece que estuviéramos huyendo de gotas de ácido sulfúrico, como si una gota fuera a desintegrarnos, como en el final Terminator 2. Sorry si alguno no vio el final, es que no puedo concebir que alguien no haya visto esta película. En que cabeza cabe!

Si. Ya se en que cabeza cabe.
En aquellos que desesperadamente corren  bajo una inofensiva lluvia.
Y ahí nos quedamos.

En estos días de lluvia, podemos distinguir 3 tipos de húmedos transeúntes:

- Los que salen sin paraguas

- Los que salen con paraguas

- Los que salen con paraguas baratos

En el primer grupo tenemos a esos osados, que mueren por vivir la adrenalina de la incertidumbre del pronóstico de la mañana, y creen en ese 5% de probabilidad de un cielo despejado, en un día en el que parece que el mundo se viene abajo. Son esas personas a las que les gustan los desafíos extremos, y que, si pudieran, saltarían al vacío desde la estratósfera.
Si, ese primer grupo de deportistas extremos que corren 5 metros llanos a lo Usain Bolt, hasta el próximo techito en un día de tormenta.
Esos que salen sin paraguas. O, esos que, simplemente, se lo olvidan.


En el segundo grupo tenemos a la gente precavida, los que preparan adecuadamente su paraguas desde el día anterior, lo lavan, lo planchan y le hacen brushing.
Si, se los puede ver erguidos y orgullosos de portar su último modelo, y hay algunos hasta llevan paraguas para resguardar a una familia entera.
Claro que, son justamente que no compartirían su paraguas ni aunque llovieran meteoritos.


Y en el tercer grupo, me encuentro yo, que, ni salimos a la calle desprotegidos, ni nos calzamos un escudo en la cabeza.
Somos los que llevamos paraguas baratos.
Esos que, a lo Transformer, caben en un bolsillo, pero que apretando un pequeño botón, se arman en un santiamén.
También esta la variante de paraguas, que tienen toda la pinta, pero se quedan (y nos hacen quedar) a medio camino.
Es salir con un paraguas que ya sabemos que de antemano no va a durar mas de una lluvia (con suerte), pero que lo compramos pensando en lo barato que nos salió, o bien fue de esas compras repentinas que le hicimos a un vendedor callejero a la vez que corríamos debajo de la lluvia.

 Y en eso quiero detenerme, para contarles lo que me paso hoy saliendo con un paraguas de 10 pesos:

- A salir de casa se desprende el centro que conecta el cabito con el resto de paraguas  por lo que tengo q sostenerlo con la cabeza mientras camino.
- Hago 2 cuadras y se me desprende en 2 puntas.
- Las acomodo
- Vuelvo a hacer una cuadra y se me vuelven a salir 2 puntas, mientras una señora me dice "uy ya no te sirve"
- Las acomodo otra vez
- Cierro el paraguas y me aprieto los dedos.


Y así concluye, una vez mas, un día en la vida de cualquiera, con esa bendición que llamamos lluvia, pero que poco disfrutamos cuando nos encontramos bajo ella.

Que les garúe finito.


AprilSun.

domingo, 14 de octubre de 2012

Día 88: Mi historia en dos acordes

Todo comenzó hace...muchos años.
Mi papá en ese entonces trabajaba en una empresa de plásticos, y hacía turnos rotativos, a veces le tocaba trabajar de noche, y yo me quedaba sola en el garage, que tantos años hizo de dormitorio.
En ese entonces, las noches eran largas, no era fácil dormirse con tanta oscuridad, con tanto silencio.

Fue en ese momento, cuando decidí que debía hacer algo, algo para cansarme, para que el tiempo pase mas rápido, para que el sueño venga a mi encuentro. Y entonces, comencé a cantar.
Y esa primer noche canté y canté, melodías inventadas en mi cabeza, hasta quedarme dormida.
Había encontrado el remedio perfecto para mi insomnio infantil. Cantar, era ahora lo que me hacía olvidar de que estaba sola, de que afuera todo estaba oscuro, y de que faltaba mucho para que llegue mi papá de trabajar.

En esos años, no era fácil encontrar en la tele lo que querías ver, tenías que atenerte a lo que decidieran pasarte, y a fuerza de insistencia, te terminaba gustando. Alternaba entre de Jem & The Holograms, La Ola está de fiesta, y cualquier programa que pasaran en Cablín.
Lo que yo no sabía, es que mi papá estaba asechando para que, en cuanto me descuide, me cambie el canal, para poner cualquiera de esos canales que pasan música a toda hora.
Aún no llegaba a ver bien por encima de la mesa, pero ya escuchaba a Queen, Elton John, Sergio Denis, Roxette, entre otros. Todavía me parece ver a mi papá moviendo la patita, y agitando uno de los brazos con una canción de Queen, a la vez que no pegaba un tono. Pero que bien la pasaba.
En ese mundo nuevo, vi por primera vez a Whitney Houston, en la tele, en uno de esos canales que te pasan videos todo el día.
Quedé maravillada.
Nunca había escuchado una voz tan perfecta, ni que me llegue tanto, a pesar de tan corta edad. No entendía las letras, no sabía que decía, pero poco a poco fui aprendiéndome de memoria cada una de sus canciones, que, repetía incansablemente hasta aprendérmela por completo. No se porqué, pero en sus videos veía un pedacito de mi. Algo de ella, me identificaba, y desde ese momento, nunca mas dejé de escucharla.
Una vez, el día de mi cumpleaños, volví a casa, de la escuela, y cuando entré estaba sonando una canción de Whitney por toda la casa, me había preparado mi papá espereando que llegara, ese, fue uno de mis mejores cumpleaños.

Claro que no todas son ovejitas blancas y almidonadas en esta viña del señor.
Mientras me nutría y fortalecía con el Shampoo de los años 90, a la vez, también tenía mi costado bizarro.

Dice mi mamá, que cuando recién empezaba a caminar, me movía al son de los ralladores santafesinos. Talento que olvidé perfeccionar con el correr de los años, porque aún sigo bailando como cuando aprendí a hacerlo.
También hacía dúos con mi hermano, a lo Pimpinela, yo era Lucia, y el Joaquín. Cantaba bajito y finito, porque no quería que me escucharan. Imagino cuantas veces habrán ido a apagar la pava, pensando estaba silbando en el fuego, cuando en realidad, era mi voz, cantando bajito en algún rincón de la casa.

En mi casa se escuchaba radio, mucha radio. Escuché tantos estilos, como cirugías en la cara de Graciela Alfano.
Cuando mi papá llegaba primero, sintonizaba cualquier radio ochentosa. Cuando me visitaba mi mamá, ponía cumbia a todo volumen. El resto, alternaba entre canciones de moda, o sinceramente, cualquier cosa.
En alguno de esos programas de radio, una vez mi hermana mayor, estaba escuchando uno que proponía llamar y cantar cualquier cosa. Pero acá la onda era diferente, había que cantar mal, muy mal. Y a quien podían llevar de conejillo de indias? A mi, claro.
Y así, resfriada, con tos, hipo,  y sin saberme la letra, canté un despacito de algún tema del momento. Creo que gané, y esa fue la primera grabación de mi voz. Ahora que lo pienso, que bajón, pero bueno, de momentos bizarros, también estamos hechos...

Ahora alcanzaba la mesa, la nena empezaba a crecer...

Fue una tarde.
De repente estaba en casa, y escuché como mi hermano tocaba alguna canción en una guitarra que le habían prestado. Había aprendido algunos acordes, y estaba tocando canciones en el patio.
En el primer momento que lo escuché, le dije: "Quiero aprender!" y así, cargosa como soy por naturaleza, le insistí a mi hermano hasta el cansancio, para que me enseñara a tocar eso que tanto me entusiasmaba, pero de lo que todavía no tenía idea.
No puedo explicar, con palabras, la satisfacción de aprender a pasar de un tono a otro, o de tocar una canción. Fue una seguidilla de momentos, en los que, aprendía canción tras otra, de oído, con los 3 acordes que había logrado que me enseñara mi hermano. Mas tarde ahorré y con la ayuda también de mi abuela, compré mi primer guitarra, con mis 17 años.
Cuando descubrí que tenía facilidad para aprender a sacar canciones, empecé a currar con el tema.

Y si, ahí viene mi versión bizarra, otra vez.

Mas de una vez, cobré por sacar acordes de Leo Mattioli, para una banda de Cumbia de un amigo de mi hermana. También enseñé guitarra, de caradura nomás, porque solo me sabía todos los acordes, y como combinarlos en canciones, nada mas. No leía partituras, no sabía técnicas de enseñanza, pero ahí iba yo, con mi guitarra a cuestas a todos, todos lados.
Mas de una vez, también, me gritaron "Soledad!", por la calle (si tenía el pelo igual a ella!), y yo, claramente, iba orgullosa sin que nada me importara.
También, de oído, aprendí a tocar el teclado, escurriéndome hasta el teclado después de que mi hermana terminaba las clases con su profesor particular.
Y hasta estuve a punto de ser parte de una banda tropical, una Gilda, versión 2000. Claro que, en cuanto me dijeron, "deberías moverte así, y vestirte asá, porque nosotros tocamos en bailes...y bla bla bla", huí despavorida, porque no me imaginaba enfundada en botas rojas, y minis blancas, cual travesti de Palermo. Claramente, no era mi estilo.

Y entre esas idas, sin vueltas, fui formando lo que soy.
Claro que con el paso de tiempo, fui a profesores de guitarra y de canto, y perfeccioné la técnica, pero aún me sigo sorprendiendo con una nueva melodía, aún sigo sintiendo la misma pasión al sentir un acorde, y nunca me siento mas feliz, que cuando termino una canción.

Y aún sigo teniendo melodías en mi cabeza, aún, duermo imaginando alguna canción.

 Sandra.

(AprilSun)

domingo, 2 de septiembre de 2012

Día 87: Realidades Perpendiculares

Esos cambios.
Esos pequeños cambios.
Esos pequeños cambios que alteran nuestras vidas al punto de dejarlas obsoletas, dándoles un nuevo sentido, anulando los sentidos, percibiendo lo que no se ve.

Y se espera.
Se espera como nada.
Se espera como nada de lo que hayamos imaginado, y nos asombra, nos aterra, nos ilumina, nos apesadumbra, porque así son las cosas, así deben ser, porque así las formamos.

Con tus irrealidades.
Con tus irrealidades absolutas.
Irrealidades absolutas que salen de aquellos lugares donde nunca nadie ha entrado, donde parece que lo que se observa no se observa, se aprecia, se asimila, se ama.

No tengo mucho.
No tengo mucho realmente.
No tengo mucho realmente, porque todo se ha mudado a lo imaginario, lo inconsciente. Ha hecho sus valijas y se encuentra en la estación, entre dos mundos ambivalentes, enfrentados entre si.

Y entre medio.
Entre medio de tus cosas,
Entre medio de las mías.
En el centro exacto donde el equilibrio pierde el control, donde la calma no sabe dominarse, y lo absurdo cobra sentido.

Y es que nada se queda.
Y es que nada se va.
Y es que la nada es justamente eso que todos buscan, y nadie encuentra.
Porque la nada misma, en si misma no lo es.
Porque en el mismo momento en que se deja ver, se desarma.

AprilSun.

lunes, 2 de julio de 2012

Día 86: Palabras del mas acá


Agradezco no haber tenido nada, porque en la nada, entendí lo que tuve.

Agradezco los insultos, porque ellos me enseñaron lo mejor de las palabras.

Agradezco las noches de oscuridad, porque me permitieron distinguir con mayor facilidad la luz.

Agradezco las imperfecciones, porque son lo mas perfecto de las cosas.

Agradezco el desinterés, la falta de atención, porque eso permitió concentrarme en lo verdaderamente importante.

Agradezco que me hayan dejado sola, porque solo asi me di cuenta de lo que realmente me importaba.

Agradezco los problemas, porque ellos me ayudaron a saber que yo podía mas de lo que sabía.

Agradezco la soberbia, porque ella me ayudo a ver la humildad de un corazón.

Agradezco las tristezas, porque cuando pasaron, fui realmente feliz.

Agradezco el silencio, porque solo así, callando el aturdimiento, pude escuchar el sonido de una canción.

Agradezco que me apartes la vista, que me odies, que no me extrañes, que te equivoques, o que quizá no quieras nada de mi, porque al final, fue gracias a eso, que descubrí lo mejor de mi.

AprilSun.

jueves, 5 de abril de 2012

Día 85: Don telmo y el mate

Existe una biósfera especial, con un microclima creado con las resacas de los bolsillos de cada extranjero. Donde aquello que no vale nada, puede ser una reliquia, con solo saber chamuyar: Eso es San Telmo.

Nadie dijo que un barrio arrabalero, tenía que estar plagado de tangueros, cuando las ojotas, camisas hawaianas, y cámaras fotográficas colgadas del cuello forman parte de este paisaje.

Es un fin de semana cualquiera, y San Telmo despierta, abriéndonos sus puertas, para entrar a un mundo casi surrealista, donde lo antiguo es moderno, y donde lo viejo no es viejo: Es vintage.
Empiezo a caminar...y un tumulto de gente hace que me pare a ver.
Debe ser algo bueno.
O al menos, es lo que el tumulto de gente me hace pensar.
No hay un lugar mejor para ver lo que el "efecto masa" provoca en los seres humanos. Si vemos que hay un grupo de gente que está mirando algo, vamos corriendo a ver que es lo que todo el mundo está viendo.
Si fueron alguna vez a San Telmo habrán notado que son siempre los mismos...el titiritero que cuenta historias con su marioneta a través de los tangos, el clon de Gardel, los guitarristas grosos de la plaza, la estatua viviente de hombre que lo agarró el viento (que siempre pone la misma cara en las fotos), alguna que otra batucada, y vendedores de bocadillos gourmet hechos de quien sabe que mezcolanzas.
Cualquier cuchara bien lustrada puede ser el objeto deseado, y hasta la chaqueta de la abuela que nunca nos pondríamos en ese momento nos parece cool.
Solo San Telmo provoca esa magia...
Todo puede cobrar otro sentido, con solo cambiar el punto de perspectiva, o no?
Me encanta pensar en la historia que habrán tenido cada una de esas cosas hasta llegar a ese lugar...
...A cuantas niñas habrá asustado esa muñeca hasta llegar a esa vitrina?...o cuanta soda soda se habrá tomado hasta pintarla y convertirla en obra de arte...?
Si en cada una de esas cosas hay un pedacito de nuestra historia...como no quererlas?

Debajo de lo superficial, lo que todo el mundo ve, se esconde un pequeñito San Telmo, hecho por nosotros mismos. No hay porqué renegar de lo viejo...si los tesoros invaluables están al alcance de nuestras manos.
No los dejemos tirados en un rincón, y esperemos que ellos nos cuenten nuestra verdadera historia.

...y cuando llegue a vieja, no seré vieja, seré vintage.

AprilSun.

viernes, 23 de marzo de 2012

Día 84: A Marzo


Si, repetir.
Que gran infinitivo...
Y si que puede ser infinito.
Y si lo infinito nos abruma, cuanto mas nos abrumará repetir?
Aprendimos a repetir las cosas desde muy chicos, desde aquellos momentos en que sin entender, repetíamos los gestos de mamá.
Repitiendo aprendimos palabras, números, y entendimos como usarlas.
Repitiendo nos hicimos maestros, y nos apasionamos descubriendo algo nuevo...

Repitiendo nos rompimos la cabeza, pensando una y otra vez en como hacer algo, y sentimos una felicidad inmensa cuando aquello que no sabíamos, luego lo entendimos, aprendimos, y aplicamos, casi por inercia
Repitiendo nos equivocamos, hicimos mal las cosas, para luego hacerlas increíblemente bien.

Nunca creí en que la clave de hacer las cosas bien sea solo cuestión de suerte, creo mas en la perseverancia, en caer, levantarse, sacudirse el polvo, y seguir al ruedo.

Repetir, repetir, repetir.
Perseverar, perseverar, perseverar.

Cualquiera puede ser bueno en absolutamente cualquier cosa, si le dedica el tiempo suficiente para hacerlo una y otra vez.
Luchamos diariamente contra la rutina, para salir de lo común, nos hacemos viajes, dias de spa, masajes, pero no saboreamos cada cucharada del aprendizaje, que tantas veces nos enoja, nos cansa y nos satura.

Si al menos viéramos lo que nos espera, si pudiéramos al menos espiar por un segundo un pedacito de lo que podemos ser, en ese mismo momento, volveríamos a ser aquello que siempre hemos sido.

AprilSun

domingo, 18 de marzo de 2012

Día 83: No vives de ensalada.

Los domingos son extraños, un tanto atípicos.
Dependiendo de como hayas pasado el resto de la semana, pueden transformarse en tardes de Kurt Cobain, o en días de Picnic a lo familia Ingalls.
También podemos haber vivido el domingo dentro del sábado, esos días en que la almohada nos abraza con 40 grados de calor, y no nos importa. Para que importarnos cuando nuestro mundo pasa a ser el onírico?

Sin importa las razones, los domingos son así, revelados del resto de la semana. 
Luchando a muerte con su archienemigo, se enfrenta en una batalla épica con el nunca bien ponderado Lunes, tratando de estirar lo inevitable, sabiendo muy bien que cada nuevo día tomará el control una vez por semana. 

En esa vorágine de los domingos, es que decidí cocinar Milanesas.
Me apresuro al mediodía, semi-despeinada, tratando de que no me cierren los chinos, o el kiosco de la vuelta.
En estos días la gente llega en 2 turnos, los que se levantan temprano para apreciar las mañanas y tomar un desayuno que te da energías para toda la semana, y nosotros, los que nos levantamos al mediodía y abrimos la heladera pensando de que manera se combinar un cuarto de morrón, 2 papas y un queso rallado sin abrir.

Salgo de mi casa, pensando que quizá todo se acomode de manera estratégica para que nadie haya en cada lugar donde tenga que ir. Pero no, me encuentro con el segundo turno de gente despeinada que se levanta al mediodía, y tengo que esperar.
Me quedan 20 minutos, y aún me faltan compras por hacer.
En estos momentos es cuando recuerdo los dichos de mi abuela "nena, sos un talón con ruedas". Así que calibro mis pies a máxima velocidad, y enfilo para el kiosco de la vuelta de mi casa.
Bien. Esta vez no hay nadie en el kiosco, pero veo a una chica caminar hacía mi mismo destino, y nos enfrentamos en una carrera para ver quien llega primero al kiosco. No me dan los pies para llegar antes que ella, pero esta vez me gana. No se puede luchar contra la gente del primer turno, tienen mas energías que el Tigre del Cereal.

Como que no tiene aceite???
Ahora si, la que está en el horno soy yo, y no mis milanesas.
Me queda una última opción, y son los chinos.
Los chinos son la única especie en el mundo que suele tener una aprendizaje volátil del Español. Las palabras "vencido" o "caro" suelen activar en ellos una amnesia temporaria que los deja en el piloto automático del "Na-entendo".
Con el aceite Patito en mis manos, y desacelerando ahora mis pasos, ahora vuelvo a casa feliz, de haber cumplido una vez mas, la carrera inevitable de los del segundo turno de los domingos al mediodía.

See you on Mondays, baby.


AprilSun.

jueves, 15 de marzo de 2012

Día 82: Mostrame los dientes

Nunca me gustaron los osos.
Y menos cuando vienen en forma de peluche. No entiendo como alguien puede regalar un animal que si te cruza en el medio del bosque no tendría ningún reparo en usarte como su almuerzo.
Pero claro, como es un peluche, es tierno.
Tiernas mis pantuflas (y no son de oso), yo no quiero tener la representación de un carnívoro a escala, mirándome con ojos tiernos y un corazón en la mano. No es una imagen un tanto caníbal?

Será que como especie dominante, por encontrarnos en el nivel máximo de la escala alimenticia, podemos enternecer absolutamente a cualquier cosa.

Sino miremos a Barney, un Tiranosaurio Rex diciéndonos que nos quiere, y que somos una familia feliz.
Minga!
Si nos hubiéramos cruzado con un T.Rex hace 65 millones de años nos hubiera usado como escarbadientes, y el fuerte abrazo nos lo hubiera dado para deshacerse de nosotros.

Las maravillas, están en otra parte.
Las cosas que pasamos por alto, tienen mayor contenido enternecedor que aquello que se hace a medida.
A veces creemos que las emociones están en una película, con un final feliz, o en la adrenalina de una película de miedo.

Nos enternece el gatito de una película mirándonos con ojos grandes y tiernos, pero pasamos por alto una gran cantidad de miradas al día. Idealizamos la ficción, sin darnos cuenta que la verdadera realidad puede estar en la mirada de una persona. Contamos emocionados la historia de una película que vimos, pero pasamos por alto la mirada triste de un amigo.

Las verdaderas emociones están ahí afuera, como Objetos no identificados, esperando por ser vistos.

AprilSun.











lunes, 27 de febrero de 2012

Día 81: X-Files en el Área 52

Mi papa siempre decía que vivo volando...
Será por eso que siempre me gustó mirar hacia arriba buscando cosas raras en el cielo.
Y buscando una vez me pegué uno de los sustos de mi vida.

Hará unos 15 años, estaba con mi hermana en la casa de mi abuela, esa noche nos habíamos quedado solas. En esos momentos no había internet, ni sms, así que tenías que decidirte entre los 3 canales de aire: uno que pasaba películas para mi abuela, otro de cumbia, y el último, que finalizaba su programación a las 12 con el Padre Chesqui.
Quizá abrumada por tanta información (?) es que mi hermana decidió salir al patio...
No tardó mucho en volver...
Su cara estaba pálida, parecía que había visto un fantasma...o quizá había sido algo peor...algo que no podía explicar.
Entra, y con pocas palabras me dice que afuera en el cielo...había algo raro, algo grande, que se movía de un lado hacia otro y que no sabía que era, que no tratara de salir, porque no sabía si era bueno o no.
A los pocos segundos ya estaba en el patio, y a las milésimas siguientes ya estaba de vuelta adentro, mas pálida que cuando voy a sacarme sangre.
Cerramos la puerta del patio, le pusimos las trabas, y nos quedamos sentadas en el sillón pensando que era lo mejor que podíamos hacer.
Si salíamos a preguntarle a los vecinos quizá esa cosa extraña podría absorbernos, o aniquilarnos, entre las opciones mas pacíficas que se cruzaban por nuestras mentes.
Prendimos la radio, buscando alguna noticia al respecto. Si los extraterrestres nos estaban invadiendo, ya el barrio tenía que saberlo. Pero nada, nada nos aclaraba que estaba pasando.
Ya era tarde, y esa cosa seguramente seguía ahí. No íbamos a sacarnos la duda, era demasiado arriesgado, así que nos fuimos a intentar dormir.

Al día siguiente, nos enteramos que el club que teníamos cerca de casa estaba incorporando nueva tecnología y estaban haciendo juegos de luces en el cielo, juegos que justo justo, daban la vista perfecta desde el patio de mi casa.

...

En estos tiempos de "realtime", a veces perdemos la capacidad de sorprendernos. Basta con buscar las últimas noticias en internet para quitarnos el asombro, o lograr que el asombro cada vez sea mas pasajero.
A veces me pregunto si la conexión inanimada, no nos va robando de a poquito la conexión que tanto nos anima, para convertirnos en una memorias Ram con patas, rápidas, pero volátiles y pasajeras...

Y todavía sigo mirando hacia arriba, para no encontrar todas las respuestas, para crearme ilusiones, y para permitirle a mi imaginación asombrarse con lo que aún no se.

AprilSun.


domingo, 26 de febrero de 2012

Dia 80: Adolescencia del segundo cuarto

En unos días voy a empezar a contar de a 3 decenas y eso a veces hace que me bajonee un poco.
Sera porque cuando alguien llega a estas épocas empieza a sentirse un poco grande para hacer ciertas cosas, y ya si bien no sos pequeña para otras, aun no estas preparada para hacerlas.

Como una segunda adolescencia, aunque sin los padres cerca para que te digan lo que te conviene y lo que no, y sin la excusa perfecta de que estas creciendo. Con algunos kilos mas que a los 15, y con mayor cantidad de responsabilidades reales, ya no hay un hermano a  mano a quien echarle la culpa...
A algunos los encuentra siendo padres, eso es bueno, te ahorra la capciosa pregunta de para cuando pensar serlo, que combinada con la pregunta del casorio, forman un combo casi explosivo.

Y quizá la parte mas difícil de todo, es el sentir que estas creciendo, y no querer sentirte arrastrada por la vorágine de los estereotipos de la sociedad. "Hay que cuidar las formas" dicen por ahí, y de a poquito nos vamos moldeando hasta entrar en el traje perfecto que nos cabe a todos: El de ser predeciblemente normal.
Usamos términos que nos quedan bien, nos interesamos por aquello que nos conviene, nos fijamos en la agenda mental cuantas cosas tenemos que hacer, y las repasamos día a día, como si acaso tuviéramos mayor estatus por saber o tener mas que los demás.
Nos sentimos inmersos en la competencia, la comparación, la seriedad, y la envidia, nos complicamos en cosas que ni tienen sentido, y nos preocupamos por las cosas antes de que estas sean un problema. Y eso nos va quitando de poquito aquello que nacimos siendo, aquello que queríamos ser, y dejamos de lado solo por hacer lo que mas nos conviene.

Porque soy una luchadora incansable de aquello que por simple, sale fuera de lo común, pero sin caer en la monotonía, ni en la rutina. No hay peor enfermedad que sentir que todos los días se vuelven iguales, y sentir que no se pueden cambiar.
Y es que prefiero ser así, aunque a veces me cuesten algunos días tristes, prefiero despertarme sin pensar en lo que me deparará el día, que pensar en cuantas cosas tengo hacer.
Prefiero no pensar en los días, en las horas, en los meses, en los años, aunque ellos me hagan saber una vez por año que están ahí.

Aun elijo emocionarme con aquellos que hacen lo que ya nadie hace, con aquellos que nadan contra la corriente, porque nadar con ellos, me hace cada día mas fuerte.

AprilSun,


domingo, 29 de enero de 2012

Día 79: Licenciada en monología

El ser humano puede hablar absolutamente de cualquier cosa. Aun aquello de lo que no sabe.
Y cuanto menos se sepa del tema, mayor será el poder de convicción que deberemos tener para poder defender nuestras ideas.
Sino miremos a un hombre mientras mira un partido de fútbol...parece que supieran exactamente que es lo que debe hacerse en esos casos, como debe pegarle, y a quien debe quitar o sumar a la cancha.
También lo podemos ver en los ámbitos políticos, medicinales, o de experiencias de vida. Todos sabemos exactamente que hacer, y como decir las cosas para que salgan perfectas....hasta que las tenemos que aplicar a nosotros mismos.
Ahí pareciera que entramos la mismísima singularidad del agujero negro, y todo lo que dijimos a ciencia cierta, de repente se trasforma en una mera teoría.
Pero tranquilos, no voy a meterme en un agujero de incertidumbre del que no podría salir. Prefiero hablar de aquello que no se, por lo complicadamente simple que soy nomás.
Cuando estaba en la secundaria, solía hacer eso. Cuando en un examen me hacían una pregunta de la que no tenía la menor idea que responder, hablaba y hablaba, o en su defecto, escribía y escribía...
Será por eso que tengo un blog?
Seré una ignorante que puede hablar descaradamente absolutamente de cualquier cosa?
Lo bueno es que, si es así, al menos no creo ser la única...
Lo cierto es que estamos en la búsqueda incesante de respuestas, al menos aquellos que tienen un espíritu inquieto y acelerado como el mío. Y no puedo esperar a saberlas...
Entonces las deduzco.
Entonces las asimilo.
Entonces las entiendo.
Entonces las explico.
Entonces las transmito.
Y el ciclo comienza, una y otra vez.

No es así como surgen los mitos, los remedios caseros, y las soluciones a tantos de nuestros problemas?
Tal vez el no saber no sea tan malo después de todo....
Los grandes pasos nacieron de ideas...de conceptos basados en creaciones internas de las que no tenemos noción hasta que empezamos a tomar conciencia de ellas.

Estoy pensando que sería una buena costurera.
Tengo el poder de hilar absolutamente cualquier cosa...

AprilSun







domingo, 2 de octubre de 2011

Día 78: Monólogo Superstar

Ayer viajando en el tren tuve un dejavú.
Aunque en realidad pensándolo bien, no si realmente fue eso, o fue una mezcla de sensaciones que me recordaron a tiempos lejanos...
Tengo que confesar que no me gusta viajar en tren. El amontonamiento de gente, el olor a pata, el olor a transpiración, el mal aliento, y los pungas, hacen que cada vez me de menos ganas de utilizarlo.
Ayer me preparaba para un viaje largo, de esos que hacen que en lugar de tener una raya tengas dos.
Entré, me acomodé como pude, cerca del planito de estaciones (si, porque hace 6 años que vivo en Buenos Aires pero todavía no me aprendo las localidades), y me dispuse a esperar...
Enfrente tenía un chico que venía dibujando, lo que me entretuvo una parte del viaje.
De repente me doy cuenta que toda la gente empieza a mirar cerca de la puerta...

Miro, y se encontraba un hombre tirado en el suelo, en posición de reverencia, pero sin moverse, parecía ser un trabajador, porque en una de las bolsas que tenía en el costado llevaba carne, y no estaba mal vestido.
La gente parece no inmutarse, lo miran con asombro, pero ninguno hace nada.
De repente se escucha alguien gritar del fondo "llamen a un guarda, que hay una persona descompuesta!", a lo que, después de unos minutos, el guarda viene e intenta llamarlo.

Mientras transcurría esa situación, comienzan a discutir dos personas, muy diferentes entre si, y de clases sociales totalmente diferentes. El de clase social aparentemente alta, le decía a la señora que para que había llamado al guarda, que seguro estaba borracho, y que debían dejarlo ahí que ya se le iba a pasar, mientras que la señora defendía que, por mas que estuviera borracho, se merecía atención, porque no sabíamos realmente que era lo  que le pasaba.
La discusión comienza a elevarse, se mete la hija de esta señora, a tratar de defender a la madre, se tiran un par de insultos hasta que se calman.

Saben?
Yo nací en un barrio muy precario, alquilabamos y nos mudabamos de aquí para allá. Crecí con la cumbia, jugando en la vereda con los juguetes que mis papás podían comprarme. No teníamos mucho, quizá por eso esperaba con tantas ansias mi cumpleaños, o navidad, porque eran los momentos en que sabía que iba a tener un juguete nuevo. Igual,  yo jugaba con cualquier cosa que pudiera inventarme. La imaginación era lo que sobraba.
Nuestra casa siempre estaba llena de vida, y a pesar de vivir con poco, mi sonrisa con ventanita siempre estaba ahí.
No tenía un gran atuendo, solo contaba con un vestido que reservaban para buenas ocasiones,
Quizá sea por eso que ese momento me retrajo a esos momentos, y me hicieron pensar...

Que derecho tenemos de discriminar a los demás por su forma de hablar? O de vestir? No todos tuvimos las mismas chances, ni fuimos criados de la misma manera, y si hoy en día quizá me encuentre aparentemente del lado mas cercano al hombre que discutía con la señora, me siento mas del otro lado.


Solo aquello que se sufre, se vive, y se siente, es aquello que verdaderamente se valora.
Todo lo demás, es mediocridad.


AprilSun.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Día 77: Buscando a mi doble de riesgo


Ayer fui a ver una película al cine acerca de un hombre que si tomaba una pastilla podía utilizar el 100%  del cerebro, en lugar de 20% que según dicen, utilizamos.

Vieron como son estas cosas (o al menos las que me pasan a mi). Salís del cine y te sentís como si fueras el/la protagonista de la película, o como si lo que viviste en esas dos horas pudiera aplicarse a tu vida.
El protagonista tomaba la píldora, y sabía exactamente que tenía que hacer, hasta podía escribir un libro en solo unos días. Yo solo tengo que escribir una entrada de unos cuantos caracteres, y aún me pregunto que capsu quiero decir.
Claro está, que rápido que me di cuenta que seguía siendo la misma quinta parte de lo que podía ser, y esa pastilla mágica no existía aún... así que hasta que la inventen, tendrán que bancarse un post de una persona común...

A veces me pregunto, si nuestra vida fuera una película, de que género sería?

Nuestras películas comienzan a rodar desde el instante cero, y la trama, constantemente cambiante, da vuelta sobre el mismo eje, y se hace tratar de entender desde diferentes formas y maneras, porque no todos estamos preparados para entenderla...

Y habiendo tantos guiones, quien podría interesarse en tramas tan complejas?


Una tragicomedia mezclada con momentos de suspenso, un trasfondo dramático, desarrollada en una acción continua, y con muchos, pero muchos efectos especiales. Así es como corre mi película....

To Be Continued.

AprilSun.

sábado, 20 de agosto de 2011

Día 76: Defectos secundarios

Y por si no fallara, prefiero asimilar.
De las noches encontradas,
de los días en veredas
lluvia ácida, día de sol.

Y por si no fallara, algún día ausente
encontrándome en los días
Alistandome en las horas
desgarrando los minutos.

Y por si no fallara, habré conseguido
algo de aquello, algo de esto
algo de lo esperado, y porque no
aquellas cosas olvidadas
que un día se reencuentran,
que se miran, y se observan
sin tener aún lealtad.

Y por si no fallara, llegaré,
a alcanzar un momento
a suicidar las penas
a embellecer mis días
en coloridos grises
luminosos en su andar.

Y por si no fallara, mataré la ironía
alcanzaré mis deudas
las pondré en mi camino
y diré, estoy bien.

AprilSun.

lunes, 6 de junio de 2011

Día 75: Ciencia ó Ficción.

Porqué será que algunas cosas se pierden e indefectiblemente parecen nunca mas ser descubiertas?
Se esconden en lugares tan recónditos, que aunque tuviéramos un Gps especialmente diseñado para encontrarlas, no sería posible hallarlas.
Es que hay cosas que se pierden en el camino, y jamás vuelven a ser recuperadas.
Otras simplemente se eligen perder, para vislumbrar porqué no, algún nuevo camino, en donde puedan encontrarse en aquel mundo paralelo que tan difícil parece a veces ingresar.

En esta física cuántica que nos enseña a ver lo pequeño, lo diminuto, lo tan poco importante, pero desde otra realidad, viendo las cosas de tal manera que pueden hacer que hasta lo poco interesante se vuelva mas que eso.
En esta curvatura casi perfecta, donde quien está en el centro, no ve cuanto puede hundirse sin saberlo. Pero se sabe atraído por aquellas cosas que se van acercando indefectiblemente, formando parte de su órbita.
Es que quizá las cosas nunca se pierden, como alguien dijo una vez, solo se transforman, aunque a veces sean transformadas en átomos imposibles de detectar a simple vista.
O tal vez han caído en el mismísimo agujero negro, en donde la teoría de la relatividad manda, y nadie sabe que ocurrirá al entrar allí.
Tantas cosas se han perdido allí, pero se saben tan lejanas, que es imposible saber que fue de ellas.
Están a miles de millones de kilómetros, pero están. Escondidas en algún lugar desconocido, o transformadas en algo que nadie ve.
Tanto lo inmensamente grande, como lo inmensamente pequeño, son cosas difíciles de ver...
Y quien quiere verlas?
Acaso no vemos solamente las cosas que se nos ponen solo enfrente nuestro?
Como un caballo al que le han tapado la visión, y solo puede mirar hacia adelante, nunca hacia el costado.
Para que mirar hacia el costado...hay tantas cosas que enfrentar, tanto por delante, que simplemente hay que seguir.

Inventemos realidades paralelas que convenzan a ambos hemisferios,  y aprendamos a quitarnos las anteojeras, para saber a ciencia cierta, lo que es en realidad la realidad.

AprilSun

miércoles, 1 de junio de 2011

Día 74: Protocolo espinar

Me quedé en las nubes...
Desciendo rápida y furiosamente, y voy a por al tema que nos imcumbe.
Así de lleno, si, sin prólogo, sin protocolo, sin preludios, sin preámbulos, sin índices, directo de de al quid de la cuestión.
Somos diferentes.
(Me merezco un aplauso de pie, ya sé, acabo de descubrir una gran verdad, si, si, pueden aplaudirme).
Si, cuan diferentes podemos ser las personas, y las diferentes concepciones de la realidad, dependiendo del punto de vista que se mire...no?
Alguna vez estuvieron en algún lugar en el que no se sintieron pertenecientes?
A veces pareciera, que hay personas deben ser ubicadas en ciertos lugares concretos, y si las sacamos de ese ambiente, no saben que hacer, o que decir, como proceder ante ciertas circunstancias. Créanme que no es fácil ser un buen mutante.
A mi me ha pasado. Sentarme a una mesa y no sentirme perteneciente a ese lugar...
Hace unos años me tocó participar de una cena muy importante.
De esas para las que te preparás desde temprano, y pensás que te vas a poner, sin saber exactamente que es lo que te podés encontrar.
Imagínense el poco protocolo que tenía encima, que me basto llegar al lugar para darme cuenta de que no tenía absolutamente ninguna idea de lo que tenía que hacer.
Dejo el bolso en la entrada, y observo el lugar...nunca había visto tanto lujo contenido.
Señorita, por aquí....
Un mozo vestido de punta en blanco (hasta con guantes!!) corre mi silla, y me siento a la mesa, mientras el resto de los comensales empiezan a ver la carta...
Quiero creer que no soy la única terrícola que no entiende las comidas de una carta. Porque créanme, no sabía con cual de todas las opciones quedarme. No por tentadoras, sino por ser puras incógnitas en mi cabeza. Y entre tantas opciones, fui a elegir algo que casi terminó por ser mi perdición.
Nací en Santa Fe, ciudad pesquera si las hay, por lo que pueden saber que comí sábalo, patí, surubí, y otras maravillas del río. Pero no estaba preparada para lo que iba a tocarme.
Como todo plato Gourmet, el plato ocupaba el 80% de mi visión, y el 20% restante, era la comida. En el centro veo un pescadito, tan tierno, tan perfectamente acomodado, que me daba pena comerlo como se debe comer un pescado. Pero me salió mal.
Probé mi primer bocado, y en ese momento me di cuenta que de no estaba comiendo pescado con espinas, sino espinas, con gusto a pescado.
Mi cara ahora mas blanca que de costumbre, intentaba disimular la desesperación. Tenía dos opciones, o sacaba el bocado, lo cual quedaba pésimo, o lo tragaba, lo cual podía hacer que la cena terminara ahí mismo, y yo en el hospital, tratando de que me sacaran la espina.
 Fueron segundos eternos, en que deseaba que nadie me hicera una pregunta... y creo que nunca saboreé tanto un trozo de pescado, pensando en que quizá de tanto masticar, se disolviera, o se cortara en tantos pedacitos que no hiciera daño.
Hasta que no pude mas. Espere el momento justo, en que todos estaban mirando hacia la esquina contraria de donde estaba sentada, y aproveché para deshacerme de la prueba irrefutable de mi mala educación.

Somos diferentes...eso es un hecho. Pero eso es justamente lo que hace las cosas interesantes. Estar en lugares en donde no pensábamos estar, sorprendernos, y tratar de salir airosos de un mal bocado. Al fin y al cabo, todos perseguimos el mismo fin.


AprilSun.

lunes, 30 de mayo de 2011

Día 73: A ver, ahí viene el avioncito.

Después de un fin de semana un tanto melancólico, y atípico para estos tiempos que trotan, he decidido apretar el acelerador. Y me apresuro a ir casi a la velocidad del sonido, por encima de las nubes, y haciendo juegos de luces. Así es como prefiero viajar, y cuando el viaje es en avión, suele ser aún mas emocionante.

Tuve la suerte de viajar en avión por primera vez hace unos 3 años, lo cual era algo increíble para mi. Desde chica los veía pasar como un evento único, que te hacía dejar lo que estabas haciendo, para clavar la mirada hacia el cielo, esperando que se perdiera en el horizonte. Soñaba con algún día estar ahí, y ser yo la que mirara hacia abajo, intentando descubrir como se veían las cosas desde otro punto de vista.
Era tan emocionante! No tenía idea de cuantas horas se necesitarían para prepararse, y de la emoción, recuerdo que llegué 2 horas antes de lo previsto, de las 2 horas recomendadas que hay que estar. O sea, 4 horas antes.
Nada me emocionaba mas que subir, esperar el rugido de los motores, y prepararme para ese envión que te pega al asiento.
Y el momento llegó, creo haber sido la única que escuchó con atención las instrucciones bilingües de la azafata, y miró con emoción la hoja de instrucciones en caso de catástrofe, mientras el momento se acercaba...
No me había percatado de que semanas atrás había visto en en Discovery Channel una seguidillas de programas de "Catástrofes Aéreas" , en el afán por buscar información de todo tipo, acerca de experiencias en avión. Pero esta vez la emoción le ganaba a las mínimas probabilidades.
Con el cinturón colocado, y mi Playmobil haciéndome compañía, observamos despegar el avión del ras del suelo...y todo comenzó a tomar otra forma...
El piso, ahora lejano, iba formando pequeños caminos de luz, mientras observaba la ciudad alejándose de mí.

La segunda vez que viajé, no fue tan placentera como la primera...o quizá tenía que ver con que no tenía el asiento pegado a la ventanilla, y las sensaciones ya no eran las mismas. Las primeras veces suelen ser únicas e irrepetibles.
A uno de mis lados tenía un mexicano, al que no conocía, y que no paraba de hacerme preguntas acerca de donde iba, que estaba haciendo, como me llamaba, y un montón de cosas por el estilo para llamarme la atención. Claro está, que mi atención no se percató de su llamado, y me hice la dormida para que se callara.
Hasta que algo frío, corrió por mi brazo y me despertó.
Un hilo de baba había caído de la persona que tenía de mi otro lado de asiento. Sequé con un poco de asco mi brazo, e intenté incorporarme, para ver cuanto faltaba para llegar.
Era de noche...aún faltaban algunas horas. Después de mucho intentarlo pude dormir, mas con un ojo entreabierto, por miedo a quedarme dormida, y que vuelvan a babearme, o que despierta empiecen a hablarme.

Me salió un versito.
Je, bueno, así somos los intentos fallidos de poetas.

AprilSun.

domingo, 29 de mayo de 2011

Día 72: Causa y Efecto.

Lo predecible de los días cae en tu realidad, casi vencida.
Tus actos, no dan cuenta de los momentos que pudieron haber sido.
Nada es mas simple, ni mas complicado, que lo que puede decirse sin palabras, sin gestos, sin nada.
La misma estela de efectos que vas dejando a tu paso, es la que acaba por vencerte, pudiste haberte incorporado prontamente, mas no, decidiste continuar, hasta ver tu desenlace.
Cuantas veces contaste las ideas de aquellos momentos poco memorables, que ahora se entrecruzan en tus pensamientos, en tus actos, en tus decisiones.
Y esperas que algo cambie, esperas nada siga su curso, como hasta ahora lo ha hecho, y esperas la llegada de un nuevo día, cerciorándote que cada nuevo día, traiga aparejados nuevos momentos, nuevas sensaciones, que poco quieres entender.
Estamos ante el momento culmine, aquel que solo puede ser observado por el espectador, mas no por el protagonista, que tantas veces hizo ficción de su realidad.
El desconocimiento de las causas, los momentos inciertos, el paso de los días, en todo te ves reflejado, mas no te identificas con las causas, tan alejadas a vos.
Y aún no lo has derrotado, pero no te detienes. Lo que no ves, te parece ausente, inerte, como si no existiera, como si no se percatara de tu presencia, ni de tus momentos, ahora, tan importantes como las causas que lo han provocado.
Pero cuenta la historia, que a pesar de todo, supo valerse de su realidad, para enfrentarla, cada día, para no detenerse, para que a pesar de conocer las circunstancias, todo siga su curso, el curso dispar de sus ideas, ahora entremezcladas, pero tan verdaderas e importantes como el final que persigue.

Y aunque pueda no entenderlo, persigue sus momentos, anhela, vive, siente. Y en ese mismo momento, todo cobra sentido.

AprilSun.