Como detesto los días de congestión nasal.
Y..era casi predecible...después de haber pasado tanto tiempo bajo la lluvia, no hay vacuna contra la gripe que haya podido evitar este desenlace mocoso.
Hoy decidí escribir sin un porqué. Y si lo hubiera, sería un "Porque si". Después de todo, las razones se van formando a medida que va andando el camino. Como dice un gracioso refrán que escuché hace poco: "Andando se acomodan los melones" (y bue, a mi me hace gracia cada cosa) .
Y es que a veces nos hace falta concentrarnos en vivir mas lo que nos está pasando, que consumir las energías buscándole una explicación. A veces ni las tienen. O si las tienen no las entendemos, o no queremos entenderlas.
Que complicados somos los seres humanos. Y que filosóficamente filosa estoy hoy.
Nunca supe expresar las ideas de una manera...como decirlo..."formalmente correcta".
Me crié en un ambiente simple, sin demasiadas formalidades...donde no hacía falta pedir una cita en el calendario para tomar unos mates. Bastaba con golpear las manos, pedir permiso, y pasar. El resto casi nacía naturalmente.
El sodero del barrio, la máquina que pasaba mojando las calles de tierra para mitigar el calor, las latitas de duraznos pegadas con alambre a un palo de escoba que servían para sacar el agua de la zanja, los baldes llenos de bombuchas esperando por una nueva víctima (donde siempre terminaba siendo yo), los paseos en bicicleta, las noches donde una rama de paraíso servía servía de "Raid" para espantar los mosquitos, y las tardes de lluvia que eran la excusa perfecta para comer tortas fritas...
Y estas son las cosas atemporales que prefiero atesorar.
Hoy quiero concluir mi día con una frase célebre de mi papá, solía decirme que debía ser locutora, porque cuando empezaba a hablar no paraba mas. Así que aquí va:
"Hacela Corta".
No siempre hacen falta tantas palabras para expresar aquello que debe sentirse...
AprilSun,
miércoles, 25 de mayo de 2011
martes, 24 de mayo de 2011
Día 68: Miss Empatía
No siento las manos. Afuera llueve, y tengo una estufa que solo tira calor si ponés las manos perpendicularmente adonde sale. De otra manera, hace frío. Y después de haber esperado el colectivo durante una hora bajo la lluvia...hace mas frío.
Espero por la comida, hoy no cocino. Hoy pedí comida china.
Entre tantos nombres raros chaw, chun, chin, chan, mi vista selecciona lo mas familiar "Spring Rolls" (entre paréntesis aclaraba: "Arrolladitos de carne y pollo")
Espero...
Miro mi pantalón. Tiene un agujero.
Aún recuerdo como hice ese agujero. Estaba caminando hacia la parada del colectivo, muy apurada, con la mirada al frente y paso firme. De repente mi vista comienza a descender, a la par que mi rodilla pega con la vereda. Nadie observa, nadie se ríe, nadie ayuda, una señora de lo lejos me pregunta si estoy bien. Si, eso creo le digo. Mientras intento disimular la cara de sufrimiento ahora ya aparente. Me levanto y sigo, acá no ha pasado nada. Solo estoy a la moda...y ese color rojo, bueno, solo es un tinte.
Vuelvo a mirar la hora.
Son las 22.03. Y mi comida china no llega.
Espero....
Miro hacia el costado. Tengo muchos libros a medio leer, recostados unos sobre los otros mirando hacia el este.
Eso me pasa por ser tan impulsiva, ni siquiera llevan un hilo específico...libros de programación, de historias sobre X-Files, la colección del café de los científicos, muchas revistas de National Geographic, libros de canto, y algunos de esos libros que no se porqué capsu compré. Pero que ahí están. Recostaditos.
Vuelvo a mirar la hora. Ahora son las 22.06.
Espero...............
Afuera llueve.
Tengo hambre.
Espero...
Pienso...que mas puedo escribir para matar el tiempo?
O para...matar el hambre?
O para...engañarlo?
Pero...como engañamos al hambre? Oh! Espero que el hambre no se entere de que voy a comer un bocadito! Ya es tarde, el hambre se da cuenta, de que fue cruelmente engañado y se retira. Y ya no sentimos que está. Ya se fué.
Pero esta vez no hay bocadito con que engañar a mi estómago. Esta vez le seré fiel. Hasta que lleguen mis gloriosos arrolladitos chinos, claro.
Vuelvo a la estufa, mis manos se enfriaron de tanto escribir.
Ya les volví su color natural, puedo proseguir.
Si tuviera unos guantes decentes...me los podría poner.
Pero no, heredé los dedos de ET de mi abuela y mi mamá, y no hay guantes tan mágicos que resistan lo largo de mis dedos. Como sea que fueran, se rompen. Estoy considerando para este invierno el look Michael Jackson. Después de todo, es lo mas barato, les corto las puntas y asunto resuelto.
Son las 22.17.
Espero..........................................................
Vuelvo a mirar a mi alrededor y me doy cuenta que necesito una mascota. Tengo demasiados adornos de animalitos. Aunque no en este momento. Si tuviera un perro en este momento querría comer mis arrolladitos chinos. Así que no.
Recuerdo la primera vez que comí comida china...creo que nunca pasé por tantas emociones, ni mi cara quedó de tantos colores como cuando fui probando los diferentes bocados. El pescado crudo es difícil de digerir, mas siendo tan especial para las comidas (traducción: muy malcriada). Luego ese recuerdo picante...y mis ojos se llenaron de lágrimas. Y bueno, había que probar todo.
Pero esta vez no, esta vez vamos a lo seguro.
Llegaron mis arrolladitos.
Me fuí.
Aprilsun.
Espero por la comida, hoy no cocino. Hoy pedí comida china.
Entre tantos nombres raros chaw, chun, chin, chan, mi vista selecciona lo mas familiar "Spring Rolls" (entre paréntesis aclaraba: "Arrolladitos de carne y pollo")
Espero...
Miro mi pantalón. Tiene un agujero.
Aún recuerdo como hice ese agujero. Estaba caminando hacia la parada del colectivo, muy apurada, con la mirada al frente y paso firme. De repente mi vista comienza a descender, a la par que mi rodilla pega con la vereda. Nadie observa, nadie se ríe, nadie ayuda, una señora de lo lejos me pregunta si estoy bien. Si, eso creo le digo. Mientras intento disimular la cara de sufrimiento ahora ya aparente. Me levanto y sigo, acá no ha pasado nada. Solo estoy a la moda...y ese color rojo, bueno, solo es un tinte.
Vuelvo a mirar la hora.
Son las 22.03. Y mi comida china no llega.
Espero....
Miro hacia el costado. Tengo muchos libros a medio leer, recostados unos sobre los otros mirando hacia el este.
Eso me pasa por ser tan impulsiva, ni siquiera llevan un hilo específico...libros de programación, de historias sobre X-Files, la colección del café de los científicos, muchas revistas de National Geographic, libros de canto, y algunos de esos libros que no se porqué capsu compré. Pero que ahí están. Recostaditos.
Vuelvo a mirar la hora. Ahora son las 22.06.
Espero...............
Afuera llueve.
Tengo hambre.
Espero...
Pienso...que mas puedo escribir para matar el tiempo?
O para...matar el hambre?
O para...engañarlo?
Pero...como engañamos al hambre? Oh! Espero que el hambre no se entere de que voy a comer un bocadito! Ya es tarde, el hambre se da cuenta, de que fue cruelmente engañado y se retira. Y ya no sentimos que está. Ya se fué.
Pero esta vez no hay bocadito con que engañar a mi estómago. Esta vez le seré fiel. Hasta que lleguen mis gloriosos arrolladitos chinos, claro.
Vuelvo a la estufa, mis manos se enfriaron de tanto escribir.
Ya les volví su color natural, puedo proseguir.
Si tuviera unos guantes decentes...me los podría poner.
Pero no, heredé los dedos de ET de mi abuela y mi mamá, y no hay guantes tan mágicos que resistan lo largo de mis dedos. Como sea que fueran, se rompen. Estoy considerando para este invierno el look Michael Jackson. Después de todo, es lo mas barato, les corto las puntas y asunto resuelto.
Son las 22.17.
Espero..........................................................
Vuelvo a mirar a mi alrededor y me doy cuenta que necesito una mascota. Tengo demasiados adornos de animalitos. Aunque no en este momento. Si tuviera un perro en este momento querría comer mis arrolladitos chinos. Así que no.
Recuerdo la primera vez que comí comida china...creo que nunca pasé por tantas emociones, ni mi cara quedó de tantos colores como cuando fui probando los diferentes bocados. El pescado crudo es difícil de digerir, mas siendo tan especial para las comidas (traducción: muy malcriada). Luego ese recuerdo picante...y mis ojos se llenaron de lágrimas. Y bueno, había que probar todo.
Pero esta vez no, esta vez vamos a lo seguro.
Llegaron mis arrolladitos.
Me fuí.
Aprilsun.
domingo, 22 de mayo de 2011
Día 67: Te vendo fruta
Hoy soñé que una conocida mía decidía colocar una verdulería, y yo le daba recomendaciones al respecto de que cosas tenía que tener en cuenta, y que cosas no. El barrio donde se encontraba dicha verdulería era precario, pero parecía que era justo lo que estaba necesitando. De pronto comienza a llenarse de adolescentes, que vienen a hacer los mandados, y una música electrónica empieza a sonar desde el costado de la verdulería, luces de colores encienden las verduras de colores psicodélicos, convertiéndose en la verdulería con mas onda que haya existido. En ese mismo momento despierto.
Cuando estaba terminando la secundaria recuerdo que el primer trabajo que tuve fue el de ser verdulera.
Tenía en ese entonces unos 17 años, estaba terminando la secundaria, y necesitaba algo de cash para financiar mi verano, así que decidí ayudar a mi hermana en este nuevo emprendimiento en el que se embarcaba.
Recuerdo aquel primer día, en que, sin siquiera saber la diferencia entre el puerro y la cebolla de verdeo, me largué a atender.
Convengamos que no era una tarea muy difícil, te piden, les das, les cobrás y se van. Y el proceso se repite una y otra y otra vez.
Casi sin pensarlo, me había convertido en una experta en vender verdura (no es por nada que puedo hablar casi de cualquier cosa).
Desde mi humilde posición, con un trato igualmente cordial para cada uno de los futuros comensales, despachaba mis mejores bolsitas de mercadería. Podría decir que después de tanto tiempo, podía conocerlos a cada uno de ellos, si venían obligados, si estaban haciendo dieta, si estaban por preparar la comilona del mediodía, o si simplemente, querían repetir la rutina de todos los días.
Las caras variaban, pero en esencia, siempre me encontraba con el mismo tipo de personas....
La parejita feliz: Esos que vienen juntos, se van juntos, acuerdan hasta cuantos tomates hacen falta para la ensalda, llevan todas las frutas de temporada, y no reparan en gastos. Son lo mejor de lo mejor. No molestan, no tocan, no cuestionan, no nada. Gastan mucho y se van.
La señora toquetona: Y las hay por miles, se reproducen segundo a segundo y están esparcidas por cuanta verdulería de barrio encuentres. Si. Esa que piensan. Es aquella señora que necesita palpar absolutamente todo lo que va a llevar. Que rapido pierdo la paciencia. Te pregunta: "El tomate como está?" mientras aprietan con sus dedos la consistencia, hasta ese momento firme, para luego decirte..."¿No tenés algo mas maduro? Les das algo mas maduro, y te dicen "No tenés algo mas fresco?". Y si está en el punto justo, es demasiado caro.
La naranja es dulce? Si señora...es dulce... (es una naranja!!!!!!!!!)
Si, vamos a hacer justicia. Todas las marcas y las zonas picaditas que ven las manzanas, duraznos (Como odiaba que me tocaran los duraznos!) y bananas, son producto de dichas señoras. He dicho. Ni hablar de cuando me hacían calar la sandía y no la llevaban...
El marido mandado: Es de lo mejor, luego de la parejita feliz, ellos no plantean nada, solo compran lo que les dijo su mujer. Generalmente no saben cuanta cantidad deben llevar de cada cosa, así que compran en demasía (es mejor que sobre y no que falte, no?).
El papelito del nene: Son de lo mas tierno. Esos nenes que vienen con la listita de la madre, a comprar lo justo, ni un gramo mas, ni un gramo menos. Llevan abolladita en su mano la plata necesaria para pagar, junto con una lista donde se le indica minuciosamente el pedido: 1 limón, 2 tomates, 3 cebollas y una plantita de lechuga. Una variante es el nene sin lista, que suele volver a los 10 minutos a cambiar lo que compró.
Miss Fifí: La señora muy bien vestida que viene a preguntar justo aquello que no hay. Así como llega se va. Punto.
Que decir del mercado de abasto...
Siendo mujer, así vayas con el pantalón mas amplio y la remera mas desdeñada que tengas, igual van a mirarte. Resaltas porque estás en un ambiente varonil, y quieras o no, van a querer comerte como una sandía en pleno enero. Recuerdo que iba con mi hermana, alquilábamos un flete, e íbamos a hacer las compras para los siguientes días. Había que andar con cuidado, no faltaba aquel que te mostraba el oro en polvo, y cuando levantabas la primer naranja del cajón el único polvo que había era el que salía de la naranja podrida.
Levantarse temprano, lavar las verduras, acomodar siempre las frutas mas perfectas al frente, escribir con tiza los carteles, cambiar los precios con papelitos pegados a cada estante, y tratar de convencer a cada cliente de que estaba llevando lo mejor de lo mejor..era mi trabajo de cada día por aquel entonces.
Con esto tengo mercadería suficiente hasta mañana. Estoy satisfecha.
AprilSun.
Cuando estaba terminando la secundaria recuerdo que el primer trabajo que tuve fue el de ser verdulera.
Tenía en ese entonces unos 17 años, estaba terminando la secundaria, y necesitaba algo de cash para financiar mi verano, así que decidí ayudar a mi hermana en este nuevo emprendimiento en el que se embarcaba.
Recuerdo aquel primer día, en que, sin siquiera saber la diferencia entre el puerro y la cebolla de verdeo, me largué a atender.
Convengamos que no era una tarea muy difícil, te piden, les das, les cobrás y se van. Y el proceso se repite una y otra y otra vez.
Casi sin pensarlo, me había convertido en una experta en vender verdura (no es por nada que puedo hablar casi de cualquier cosa).
Desde mi humilde posición, con un trato igualmente cordial para cada uno de los futuros comensales, despachaba mis mejores bolsitas de mercadería. Podría decir que después de tanto tiempo, podía conocerlos a cada uno de ellos, si venían obligados, si estaban haciendo dieta, si estaban por preparar la comilona del mediodía, o si simplemente, querían repetir la rutina de todos los días.
Las caras variaban, pero en esencia, siempre me encontraba con el mismo tipo de personas....
La parejita feliz: Esos que vienen juntos, se van juntos, acuerdan hasta cuantos tomates hacen falta para la ensalda, llevan todas las frutas de temporada, y no reparan en gastos. Son lo mejor de lo mejor. No molestan, no tocan, no cuestionan, no nada. Gastan mucho y se van.
La señora toquetona: Y las hay por miles, se reproducen segundo a segundo y están esparcidas por cuanta verdulería de barrio encuentres. Si. Esa que piensan. Es aquella señora que necesita palpar absolutamente todo lo que va a llevar. Que rapido pierdo la paciencia. Te pregunta: "El tomate como está?" mientras aprietan con sus dedos la consistencia, hasta ese momento firme, para luego decirte..."¿No tenés algo mas maduro? Les das algo mas maduro, y te dicen "No tenés algo mas fresco?". Y si está en el punto justo, es demasiado caro.
La naranja es dulce? Si señora...es dulce... (es una naranja!!!!!!!!!)
Si, vamos a hacer justicia. Todas las marcas y las zonas picaditas que ven las manzanas, duraznos (Como odiaba que me tocaran los duraznos!) y bananas, son producto de dichas señoras. He dicho. Ni hablar de cuando me hacían calar la sandía y no la llevaban...
El marido mandado: Es de lo mejor, luego de la parejita feliz, ellos no plantean nada, solo compran lo que les dijo su mujer. Generalmente no saben cuanta cantidad deben llevar de cada cosa, así que compran en demasía (es mejor que sobre y no que falte, no?).
El papelito del nene: Son de lo mas tierno. Esos nenes que vienen con la listita de la madre, a comprar lo justo, ni un gramo mas, ni un gramo menos. Llevan abolladita en su mano la plata necesaria para pagar, junto con una lista donde se le indica minuciosamente el pedido: 1 limón, 2 tomates, 3 cebollas y una plantita de lechuga. Una variante es el nene sin lista, que suele volver a los 10 minutos a cambiar lo que compró.
Miss Fifí: La señora muy bien vestida que viene a preguntar justo aquello que no hay. Así como llega se va. Punto.
Que decir del mercado de abasto...
Siendo mujer, así vayas con el pantalón mas amplio y la remera mas desdeñada que tengas, igual van a mirarte. Resaltas porque estás en un ambiente varonil, y quieras o no, van a querer comerte como una sandía en pleno enero. Recuerdo que iba con mi hermana, alquilábamos un flete, e íbamos a hacer las compras para los siguientes días. Había que andar con cuidado, no faltaba aquel que te mostraba el oro en polvo, y cuando levantabas la primer naranja del cajón el único polvo que había era el que salía de la naranja podrida.
Levantarse temprano, lavar las verduras, acomodar siempre las frutas mas perfectas al frente, escribir con tiza los carteles, cambiar los precios con papelitos pegados a cada estante, y tratar de convencer a cada cliente de que estaba llevando lo mejor de lo mejor..era mi trabajo de cada día por aquel entonces.
Con esto tengo mercadería suficiente hasta mañana. Estoy satisfecha.
AprilSun.
sábado, 21 de mayo de 2011
Día 66: A creer, que se acaba el mundo.
Porqué aquellas cosas que no se pueden explicar suelen generar ese desconcierto que lleva a las personas a sentir temor?
Y en eso están basadas muchas de nuestras creencias. Creemos, que por mera descendencia de hábitos, mañas, supersticiones, cábalas, o cualquier otra cosa, hay cosas que no se pueden plantear.
Y cuantos de nosotros nos sabemos inmersos en tantos discursos innecesarios? En que, si hacés esto, te pasa lo otro, y si no lo hacés te puede pasar esto, y cosas por el estilo.
En contra de mi ascendencia voy a desafiar a la superstición. Y no es que tenga unos guantes de box y una buena preparación para hacerle frente, simplemente que soy una buscadora incansable de respuestas que vive preguntándose porque pasan o se hacen las cosas.
Voy a contarles algo.
Espero que no esté tan amnésica y no lo haya contado.
Recuerdo que cuando era chica, alrededor de los 8 o 9 años, mi papá solía llevarnos hasta el videoclub que estaba a dos cuadras de mi casa, para que cada uno nosotros (mi papá, mis hermanos y yo) elijamos las películas que queríamos en el fin de semana.
La idea era emocionante, recorrer cada uno de los pasillos del videoclub, y elegir la película que quisiera!
Claro...que el videoclub tenía nada mas que dos pasillos, y las películas que yo podía mirar se encontraban debajo, en un rinconcito de uno de esos pasillos. Como sea, siempre había alguna película para ver, o rever.
Si levantaba la vista, podía ver otros géneros, que no importaban, pero en los que ahondaban con gusto especialmente mi papá y mi hermano.
La cuestión es que, acabada la visita al videoclub, cada uno volvía bajo el brazo con la película que había seleccionado.
La función había comenzado, todos a sus puestos. Primero mi película, había que sacarlas de encima. No me pregunten porqué, pero yo me quedaba a presenciar las funciones de los demás...que constaban de películas como "El holocausto Caníbal", "El loco de la moto sierra" entre otras.
El sufrimiento, el dolor y el miedo, eran adjetivos comunes a todas estas películas. Contrarios a los valores de mis películas, donde todo era alegría, canciones y finales felices. Ambos recuerdos igualmente imborrables.
Es raro, porque a pesar de todo, y de mi corta edad, yo podía presenciar esas películas sin ningún problema. Aunque no sabía que esas imágenes iban a dejar recuerdos perdurables a la hora de dormir. Al poco tiempo ya no podía hacerlo, o si lo hacía eran pesadillas, y temía que al apagar la luz vendría alguien y me hiciera daño, y creía que esa gente tan malvada podría existir a unos pasos de mi habitación. Poco tiempo después, todo se había ido, incluidas mis ganas de volver a ver películas de terror, cosa que no he vuelto a hacer hasta hoy.
Esto es un claro ejemplo de que podemos ser sugestionados casi por cualquier cosa, y que muchas veces nos vemos inmersos en una maraña de palabras como, no me pases la sal en la mano, no pases por abajo de la escalera, no mires un gato negro, no rompas un espejo, no, no, no...
Cuantas cosas nos han impuesto? Cuantas gente sigue a referentes que suelen aprovecharse de su ingenuidad para inculcarles ideas basadas en la nada misma? Cuantas veces mas vamos a darle mas atención de la que se merece a eventos tan pintorescos como la múltiple destrucción del mundo?
Es tan gracioso...! Mientras cada año salen películas catastróficas sobre 20.000 maneras de destruir el mundo, a la par tenemos nuevas teorías acerca de cuando llegará el fin. Tan entusiasmados están con la idea? Tantas ganas tenemos de que la ciencia ficción que nos muestra Hollywood se haga realidad?
Parece que si!!
Por hoy no mas declaraciones de esta Presidenta de su Blogger. Ampliaremos.
AprilSun
Y en eso están basadas muchas de nuestras creencias. Creemos, que por mera descendencia de hábitos, mañas, supersticiones, cábalas, o cualquier otra cosa, hay cosas que no se pueden plantear.
Y cuantos de nosotros nos sabemos inmersos en tantos discursos innecesarios? En que, si hacés esto, te pasa lo otro, y si no lo hacés te puede pasar esto, y cosas por el estilo.
En contra de mi ascendencia voy a desafiar a la superstición. Y no es que tenga unos guantes de box y una buena preparación para hacerle frente, simplemente que soy una buscadora incansable de respuestas que vive preguntándose porque pasan o se hacen las cosas.
Voy a contarles algo.
Espero que no esté tan amnésica y no lo haya contado.
Recuerdo que cuando era chica, alrededor de los 8 o 9 años, mi papá solía llevarnos hasta el videoclub que estaba a dos cuadras de mi casa, para que cada uno nosotros (mi papá, mis hermanos y yo) elijamos las películas que queríamos en el fin de semana.
La idea era emocionante, recorrer cada uno de los pasillos del videoclub, y elegir la película que quisiera!
Claro...que el videoclub tenía nada mas que dos pasillos, y las películas que yo podía mirar se encontraban debajo, en un rinconcito de uno de esos pasillos. Como sea, siempre había alguna película para ver, o rever.
Si levantaba la vista, podía ver otros géneros, que no importaban, pero en los que ahondaban con gusto especialmente mi papá y mi hermano.
La cuestión es que, acabada la visita al videoclub, cada uno volvía bajo el brazo con la película que había seleccionado.
La función había comenzado, todos a sus puestos. Primero mi película, había que sacarlas de encima. No me pregunten porqué, pero yo me quedaba a presenciar las funciones de los demás...que constaban de películas como "El holocausto Caníbal", "El loco de la moto sierra" entre otras.
El sufrimiento, el dolor y el miedo, eran adjetivos comunes a todas estas películas. Contrarios a los valores de mis películas, donde todo era alegría, canciones y finales felices. Ambos recuerdos igualmente imborrables.
Es raro, porque a pesar de todo, y de mi corta edad, yo podía presenciar esas películas sin ningún problema. Aunque no sabía que esas imágenes iban a dejar recuerdos perdurables a la hora de dormir. Al poco tiempo ya no podía hacerlo, o si lo hacía eran pesadillas, y temía que al apagar la luz vendría alguien y me hiciera daño, y creía que esa gente tan malvada podría existir a unos pasos de mi habitación. Poco tiempo después, todo se había ido, incluidas mis ganas de volver a ver películas de terror, cosa que no he vuelto a hacer hasta hoy.
Esto es un claro ejemplo de que podemos ser sugestionados casi por cualquier cosa, y que muchas veces nos vemos inmersos en una maraña de palabras como, no me pases la sal en la mano, no pases por abajo de la escalera, no mires un gato negro, no rompas un espejo, no, no, no...
Cuantas cosas nos han impuesto? Cuantas gente sigue a referentes que suelen aprovecharse de su ingenuidad para inculcarles ideas basadas en la nada misma? Cuantas veces mas vamos a darle mas atención de la que se merece a eventos tan pintorescos como la múltiple destrucción del mundo?
Es tan gracioso...! Mientras cada año salen películas catastróficas sobre 20.000 maneras de destruir el mundo, a la par tenemos nuevas teorías acerca de cuando llegará el fin. Tan entusiasmados están con la idea? Tantas ganas tenemos de que la ciencia ficción que nos muestra Hollywood se haga realidad?
Parece que si!!
Por hoy no mas declaraciones de esta Presidenta de su Blogger. Ampliaremos.
AprilSun
jueves, 24 de marzo de 2011
Día 65: Volver con la frente florecida
He vuelto a mi recóndita guarida desde donde intento develar aquellos misterios jamás revelados.
Desde esa jungla en la que a veces me inmerso tantas veces, y desde la cual quisiera contar tantas cosas...
Han pasado tantas cosas! A veces parece que las horas se pasan tan rápido, y quisiera aprovecharlas al máximo, aunque en ese afán, a veces pierda de vista cosas tan simples que hacen que me diga que cosas son valiosas de verdad....
Este es mi blog, olvidado, en el rinconcito de los jubilados, esperando por su pensiòn mensual, que hace tanto que no recibe...
Ya veremos que pasa con estas cosas.
Por lo pronto, puedo decir que me siento mas tranquila, porque las cosas de a poco se van acomodando.
Siento que el valor de las palabras ahora es mas fuerte que antes, que las cosas realmente se vuelven valederas cuando aprendes a contarlas, y a sacar ese peso q a veces sentís que te agobia.
Muchas veces siento eso. Y dejenme decirles, es una lucha constante, entre la buena onda, las energías positivas y toda esa parafafula que tantos dicen, y la verdadera realidad que se vive a diario.
Soy consciente que hay que aprender a ver las cosas de otra manera, de otra manera, no es vida.
Pero a veces prefiero verlas de alguna manera mas realista, y lograr ese equilibrio entre lo melancólico y lo hiperfeliz, porque soy así, porque es lo que me sale, y no encuentro otra manera de expresar las cosas.
La semana que viene empiezo Violín...estoy feliz por eso! Son emociones nuevas, y como buena insoportable que soy con toda cosa nueva no voy a parar hasta sacarle un sonido mas o menos decente...
Esto me está gustando.
Creo que me verán mas seguido...
AprilSun.
Desde esa jungla en la que a veces me inmerso tantas veces, y desde la cual quisiera contar tantas cosas...
Han pasado tantas cosas! A veces parece que las horas se pasan tan rápido, y quisiera aprovecharlas al máximo, aunque en ese afán, a veces pierda de vista cosas tan simples que hacen que me diga que cosas son valiosas de verdad....
Este es mi blog, olvidado, en el rinconcito de los jubilados, esperando por su pensiòn mensual, que hace tanto que no recibe...
Ya veremos que pasa con estas cosas.
Por lo pronto, puedo decir que me siento mas tranquila, porque las cosas de a poco se van acomodando.
Siento que el valor de las palabras ahora es mas fuerte que antes, que las cosas realmente se vuelven valederas cuando aprendes a contarlas, y a sacar ese peso q a veces sentís que te agobia.
Muchas veces siento eso. Y dejenme decirles, es una lucha constante, entre la buena onda, las energías positivas y toda esa parafafula que tantos dicen, y la verdadera realidad que se vive a diario.
Soy consciente que hay que aprender a ver las cosas de otra manera, de otra manera, no es vida.
Pero a veces prefiero verlas de alguna manera mas realista, y lograr ese equilibrio entre lo melancólico y lo hiperfeliz, porque soy así, porque es lo que me sale, y no encuentro otra manera de expresar las cosas.
La semana que viene empiezo Violín...estoy feliz por eso! Son emociones nuevas, y como buena insoportable que soy con toda cosa nueva no voy a parar hasta sacarle un sonido mas o menos decente...
Esto me está gustando.
Creo que me verán mas seguido...
AprilSun.
martes, 25 de enero de 2011
Día 64: 1/4 a 1/2
40 grados y yo escribiendo un blog. De a momentos voy a la pieza, para refrescarme un poco, como quien sale del agua a tomar aire y vuelve a zambullirse.
Aquí estoy, volviendo a escribir, una vez mas, después de tantas idas y vueltas...
Siempre digo que debo actualizar un poco mas seguido, es verdad. El tema es que no siempre se conjugan correctamente los momentos en que tengo ganas de escribir, y los momentos en que salen las palabras.
A veces las palabras simplemente se amotinan en un rincón de mis pensamientos, y ellas, negadas a salir, piden un soborno a cambio. Yo no cedo, y por consecuencia, no escribo.
No, no estoy loca. Si hablo permanentemente de paralelismos, es porque en algún punto las cosas se unen...como cuando sin entender el porqué, después de mucho tiempo logramos hilar porque han pasado las cosas.
Hace unos días me estaba acordando de alguien...
Si que te recuerdo. Y no es de mis recuerdos mas gratos, claro está. Está en los espacios recónditos de mi cerebro que algún día quiere encontrar para simplemente decirle lo que pueden producir sus palabras, sus hechos, y para saber, porque no, si las consecuencias de los actos a largo plazo tienen algún efecto nocivo para quienes las producen.
El burlón de la clase de mi grado. Recuerdo que se burlaba de quien tenía cerca, no importaba si eras gordo, delgado, lindo, o simplemente, como yo, llevabas cada día el mismo peinado de cola de caballo, porque mi abuela no sabía peinarme de otra manera. Y yo, tampoco me daba mañas para hacer otra cosa...decente.
Los chicos se burlan...que novedad. Los grandes disimulan, o peor aún, usan la ironía, no se que prefiero, si las palabras hirientes, pero de frente, o la radiografía panorámica completa que realizan algunas personas en cuanto te das la vuelta.
Los chicos son así...tal vez no sea tan así. En la medida que vamos creciendo aprendemos nuevas técnicas, vamos perfeccionando el arte de despellejar a sangre fría y sin anestesia.
Los chicos dicen la verdad...pero la verdad a veces duele. Y si duele, para que producirla?
Que disyuntiva...
La verdad es subjetiva, y cada uno de nosotros la vive de manera diferente. Su verdad puede ser una mentira a ojos de los demás. Pero verdad al fin, porque admite ser una mentira. Peor es vivir en la ironía de mostrarse absolutamente bien el 100% del tiempo. Vamos, eso no existe.
No me banco los que dicen estar "up" all day. Déjenme desconfiar, pero algo esconden. Los altibajos existen, y son tan reales como que un oso se viste de oso toda la semana, y no de jogging los días de semana.
No se pueden reprimir los momentos tristes. No se pueden esconder, no se pueden perder. Todas aquellas cosas que opacamos se van guardando en aquel pequeño cuarto lleno de cosas inservibles, que poco a poco se va llenando, y que necesita limpiarse de vez en cuando....
Ya son demasiadas ramas para un día. Por hoy he trepado demasiado.
AprilSun.
Aquí estoy, volviendo a escribir, una vez mas, después de tantas idas y vueltas...
Siempre digo que debo actualizar un poco mas seguido, es verdad. El tema es que no siempre se conjugan correctamente los momentos en que tengo ganas de escribir, y los momentos en que salen las palabras.
A veces las palabras simplemente se amotinan en un rincón de mis pensamientos, y ellas, negadas a salir, piden un soborno a cambio. Yo no cedo, y por consecuencia, no escribo.
No, no estoy loca. Si hablo permanentemente de paralelismos, es porque en algún punto las cosas se unen...como cuando sin entender el porqué, después de mucho tiempo logramos hilar porque han pasado las cosas.
Hace unos días me estaba acordando de alguien...
Si que te recuerdo. Y no es de mis recuerdos mas gratos, claro está. Está en los espacios recónditos de mi cerebro que algún día quiere encontrar para simplemente decirle lo que pueden producir sus palabras, sus hechos, y para saber, porque no, si las consecuencias de los actos a largo plazo tienen algún efecto nocivo para quienes las producen.
El burlón de la clase de mi grado. Recuerdo que se burlaba de quien tenía cerca, no importaba si eras gordo, delgado, lindo, o simplemente, como yo, llevabas cada día el mismo peinado de cola de caballo, porque mi abuela no sabía peinarme de otra manera. Y yo, tampoco me daba mañas para hacer otra cosa...decente.
Los chicos se burlan...que novedad. Los grandes disimulan, o peor aún, usan la ironía, no se que prefiero, si las palabras hirientes, pero de frente, o la radiografía panorámica completa que realizan algunas personas en cuanto te das la vuelta.
Los chicos son así...tal vez no sea tan así. En la medida que vamos creciendo aprendemos nuevas técnicas, vamos perfeccionando el arte de despellejar a sangre fría y sin anestesia.
Los chicos dicen la verdad...pero la verdad a veces duele. Y si duele, para que producirla?
Que disyuntiva...
La verdad es subjetiva, y cada uno de nosotros la vive de manera diferente. Su verdad puede ser una mentira a ojos de los demás. Pero verdad al fin, porque admite ser una mentira. Peor es vivir en la ironía de mostrarse absolutamente bien el 100% del tiempo. Vamos, eso no existe.
No me banco los que dicen estar "up" all day. Déjenme desconfiar, pero algo esconden. Los altibajos existen, y son tan reales como que un oso se viste de oso toda la semana, y no de jogging los días de semana.
No se pueden reprimir los momentos tristes. No se pueden esconder, no se pueden perder. Todas aquellas cosas que opacamos se van guardando en aquel pequeño cuarto lleno de cosas inservibles, que poco a poco se va llenando, y que necesita limpiarse de vez en cuando....
Ya son demasiadas ramas para un día. Por hoy he trepado demasiado.
AprilSun.
martes, 11 de enero de 2011
Día 63: Y quizá por eso nunca sepa
Siento que todas las marañas de palabras que se escribieron a lo largo de estos años, arrojaron un saldo que solamente redondeó lo que se estimaba, aunque no superó la espectativa de mi espectante interior.
Algo se perdió en el camino, y es de esas piezas indispensables, como cuando en medio de una carrera los cordones se desatan. Se puede seguir corriendo, aunque en algún momento la caída es inevitable.
Y así como las caídas traen también la fortaleza para levantarse, muchas veces es necesario cambiar el cordón que las produce.
O quizá sea necesario andar descalzo, libre de preocupaciones, de culpas, de enojos, de imprevistos inciertos y angustiantes, y de todo lo que nos rodea que a veces parece complotar para cambiar un día por otro, y por otro, sucesivamente.
No se si las palabras llevan a algún lado, no se si el desargo literario ayuda a mitigar las consecuencias, tal vez sea solo una manera de sobrellevar las cosas.
Y cuando no se puede escribir, o no se tiene una manera de transmitir aquello que se sabe abstracto, entonces hay que empezar a volar con la imaginación, aunque tarde o temprano se tenga que bajar al nivel del mar.
De todos modos, me hace bien, aunque no sepa si quiero seguir o no haciéndolo.
Esto de que "que es parte de la vida" no me lo creo, las experiencias son personales, y nadie puede saber a ciencia cierta sentimientos tan individuales. Nadie es igual al otro, nadie quiere ser igual a otro, ni nadie quiere ser comparado por los juicios implacables de la verdad parcial, aquella que solo es vista por el observador, y que juzga desde su posición lo que ve o siente, sin saberse el contexto o las causas determinantes.
Quizá por eso nunca sepa porque escribo mi blog, después de todo, tal vez no haga tanta falta sumarle a los juicios ajenos un autojuicio que sumado a los propios existentes, solo exacerben el contenido real de uno mismo.
AprilSun.
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